Métodos de obtención

Los métodos de obtención de los aceites esenciales quedan englobados en: hidrodestilación, prensado/raspado, enfleurage (enfloración) en frío, extracción con grasa caliente y  extracción con disolventes.

La extracción con grasa caliente y el enfleurage en frío son métodos muy antiguos, de los primeros métodos para la extracción de aceites que ya no se emplean, a excepción de una limitada producción de aceites alquímicos con el método de extracción con grasa caliente utilizando el aceite de jojoba que se sigue haciendo en algunos oasis del desierto egipcio y en alguna población egipcia de la rivera del Nilo. A esta limitada producción de aceites alquímicos, en la que además de utilizar el método de extracción con grasa caliente se añade la realización de ciertos rituales como la aplicación del Reiki egipcio y la contemplación de  los ciclos lunares en la recolecta de la flores y la producción y elaboración del aceite, es a la que identificamos como “LOS ACEITES SAGRADOS”.

El enfleurage o enfloración es la extracción con grasa en frío, un método antiguo de obtención de aceites esenciales que ha sido muy empleado sobre todo en la región de Grasse, al sur de Francia.

Se basa en el hecho de que las grasas absorben sustancias aromáticas con facilidad. Este procedimiento se utiliza para flores cuyo contenido en aceite esencial es tan bajo que se queda en el agua de destilación, o bien que tienen un aceite esencial sensible al calor y también para otras como el nardo o el jazmín que siguen produciendo aceite esencial después de la recolección.

La extracción con grasa en frío se aplica a mimosa, gardenia, violeta, jazmín…Se efectúa sobre placas de vidrio que van montadas en el centro de un marco de unos 5 cm de altura. La grasa para la extracción es una mezcla de 1 parte de sebo purificado y 2 partes de manteca de cerdo. A esto se le añade alrededor de un 0.6% de benjuí como estabilizante y entre el 0.15 y el 0.30% de alumbre para impedir el enranciamiento y ayudar a que coagulen la impurezas de la mezcla al prepararla. Se raya la grasa con un peine de madera y las flores se extienden a mano, formando una delgada capa, sobre una de las caras de cada placa de vidrio. Las placas se apilan unas sobre otras en un sotano. A las 24 o 48 horas, cuando las flores empiezan a marchitarse, se retiran, golpeando los bastidores sobre una tabla y se cargan de nuevo estos bastidores. Esta operación se repite hasta terminar la cosecha. Para un kilogramo de grasa hacen falta tres kilogramos de flores. Se precisan 10 personas para manejar unos 100 bastidores. Es fácil comprender el elevado coste de este proceso y el porqué de su caída en desuso.

La grasa recogida de los bastidores se trataba en invierno, cuando la fábrica tenía poco trabajo. Se introduce en unas batidoras en las que se mezcla con alcohol etílico y se bate cada carga durante varios días. Cada carga de pomada se extrae con alcohol varias veces hasta agotarla. Este extracto es un producto destinado a la venta. Si es concentrado a vacío se elimina el alcohol y se obtiene el absoluto de enfleurage, en forma de mezcla semisólida de color oscuro. Otro producto que se puede obtener es el absoluto de bastidor. Para ello, las flores marchitas que se retiran de los bastidores se extraen con un disolvente derivado del petróleo. El extracto se concentra a vacío, se diluye en alcohol, se filtra y se evapora el disolvente, obteniéndose absoluto de bastidor.

La extracción con grasa caliente es el método más antiguo. En el antiguo Egipto (Khemit) se utilizaba la grasa del buey sagrado Apis, pero en la actualidad se usa el aceite de jojoba, que es en realidad una cera líquida. Se emplean alrededor de 20 kg de flores por 80 kg de cera de jojoba, que se mezclan directamente. Se mantiene la mezcla a 80º durante dos horas. Pasado este tiempo se renueva la carga de flores. Las flores extraídas se someten a presión para recuperar la cera de jojoba. La cera saturada con aceite esencial de la flor se trata igual que la grasa utilizada en el enfleurage.

Este es el método actual de producción de los aceites sagrados egipcios. Se trata de 14 aceites sagrados alquímicos que se corresponden vibracionalmente con los 14 chakras del ser humano.  (para más información ir a la sección “Aceites Sagrados”).

 

 

 

                                                La hidrodestilación es un método o destilación del material vegetal por medio del arrastre del aceite esencial con vapor de agua es un procedimiento ampliamente utilizado debido al relativamente sencillo equipo necesario y a su gran versatilidad a la hora de aplicarlo a materias vegetales diferentes. Su principal inconveniente es la alta temperatura de operación, que lo hace inapropiado para aquellos aceites esenciales con componentes sensibles al calor. La destilación se ha efectuado desde tiempo inmemorial en alambiques (invento atribuido a los árabes entre los siglos VIII y X). Actualmente aún se emplean en pequeñas instalaciones alambiques calentados mediante la combustión de las plantas que ya se han sometido a destilación anteriormente. Este es el caso de los productores de aceites esenciales de plantas que crecen de forma silvestre o cultivada en distintas zonas de España.

El pelado o raspado es un método de extracción de aceites esenciales que se aplica a los cítricos y que consiste en el raspado o prensado de la corteza, donde se encuentra el aceite esencial de estos frutos. La variante conocida como “método esponja” es la variante más antigua y consiste en cortar la fruta en dos partes, extraer la pulpa y dejar remojar la corteza en agua durante varias horas. Posteriormente se pasa la corteza manualmente por una aguja que la corta, quedando el aceite esencial empapado en una esponja. La versión moderna de este método es la que se emplea en la actualidad para la obtención de los aceites esenciales de los cítricos (naranja, mandarina, limón y pomelo). Aunque el aceite esencial de estos frutos, localizado en la corteza o flavedo, se puede obtener también por destilación, la práctica totalidad de la producción actual se consigue en un proceso integrado en las fábricas de zumos de cítricos.

 

La extracción con disolventes derivados del petróleo es la principal alternativa actual a la destilación, compitiendo con esta en algunas ocasiones y aplicándose siempre en los aceites más sensibles al calor. Su inconveniente, además del mayor coste del equipo con relación al equipo de la destilación (alambique), radica en el empleo de disolventes tóxicos que son peligrosos e inflamables en su manejo y que pueden dejar trazas en el producto obtenido, alterando el aroma del aceite esencial. Este es un método que engloba muchos procedimientos diferentes que incluyen la utilización de distintos disolventes, desde el clásico empleo de disolventes derivados del petróleo hasta la reciente utilización de CO2 líquido, ya en aplicación industrial por parte de algunas industrias.

La extracción con fluidos en condiciones supercríticas es el desarrollo más reciente y poco a poco va siendo el proceso adoptado por industrias de nueva creación. Tiene la ventaja de no alterar la composición del aceite esencial ni dejar ningún resto de disolventes, pero como contrapartida presenta los inconvenientes derivados del alto coste del equipo necesario así como un coste de operación también elevado, debido al empleo de altas presiones y equipos con cierres herméticos para trabajo con gases. Además suele extraer compuestos ajenos al aroma como pigmentos o ceras, que se incorporan al aceite esencial.

Se podría considerar que la extracción con fluidos en condiciones supercríticas es una variante más de la extracción con disolventes. En este caso el disolvente es, generalmente, un gas licuado, normalmente dióxido de carbono, en el que se sumerge el material vegetal. La evaporación del gas proporciona el correspondiente aceite esencial. El gas se reutiliza en el proceso previa compresión a las condiciones de trabajo. El equipo necesario tiene un alto coste debido a la alta presión y baja temperatura de trabajo, además de las inevitables pérdidas de fluido de extracción por evaporación. No es un método fácil de llevar a la práctica, tampoco es el de mejor rendimiento. Su conste de instalación, mantenimiento y operación resulta el más caro de todos. La viscosidad de los aceites producidos suele ser alta debido a la extracción adicional de ceras, pigmentos y otros componentes presentes  en el material vegetal. Si es verdad que produce un aceite esencial de alta calidad, no contaminado con ninguna sustancia extraña, ya que el disolvente de extracción, generalmente anhídrido carbónico, se evapora totalmente sin dejar trazas en el producto final, además es inodoro y no es tóxico ni inflamable.

La extracción con disolventes no derivados del petróleo es una alternativa que no se utiliza aunque ha sido sugerida por algunos expertos. Este método pretende heredar las ventajas de la extracción con disolventes convencional, evitando en cambio el contacto del material vegetal con disolventes derivados del petróleo.

Partiendo de las ventajas del método de extracción con disolventes derivados del petróleo pero evitando sus principales inconvenientes: trazas residuales de disolventes tóxicos en los aceites esenciales, inflamabilidad y toxicidad de los derivados del petróleo, varios autores han sugerido la posibilidad de utilizar otro tipo de sustancias a modo de disolventes.

Se propone el empleo de terpenos obtenidos a partir de aceites esenciales como disolvente a utilizar en un proceso de extracción. El inconveniente de usar terpenos radica en la poca estabilidad de este tipo de productos susceptibles de participar en reacciones de oxidación que podrían incorporar aromas extraños a los aceites esenciales; además siguen contando con el riesgo implícito de ser sustancias bastante inflamables.

A este respecto, existe una posible alternativa para la extracción de aceites esenciales, que nace del resultado de englobar el antiguo método del “enfleurage” y los actuales de extracción con disolventes derivados del petróleo. En el enfleurage veíamos como las grasas son sustancias que absorben fácilmente las moléculas responsables del aroma presentes en las esencias de las plantas. Estas grasas, saturadas de aceite esencial, eran extraídas con alcohol y la posterior evaporación del mismo rendía el correspondiente aceite esencial, de gran calidad y elevado rendimiento.

En este nuevo método propuesto se utilizarán acopladas una extracción sólido-líquido y una extracción líquido-líquido posterior. La extracción sólido-líquido del material vegetal se hará con una grasa o derivado de origen vegetal de bajo punto de fusión, que sea adecuada según distintos factores y la extracción líquido-líquido de esta grasa con la esencia absorbida se efectuará mediante alcohol. La posterior evaporación del alcohol nos proporcionará, como en el enfleurage, el aceite esencial.

Tenemos por tanto un método que opera a temperatura ambiente en las etapas de extracción, lo que supone menor temperatura que en la extracción con grasa caliente, requiere poca mano de obra como la extracción actual, y utiliza una extracción con alcohol similar a la del enfleurage en frío, produciendo por tanto un producto de calidad similar.

La clave de este método reside en utilizar como disolvente un aceite vegetal de calidad alimentaria, poco soluble en alcohol, que sea líquido a temperatura ambiente estándar, de coste económico y con la suficiente estabilidad y resistencia a la oxidación por el oxígeno atmosférico.